|
SECCION
1
Executive Summary
Información Español
FundaciónLaSalle
Strategy Paper
SECCION
2
Choluteca Declaration by
Greenpeace Choluteca
Declaration
Declaración de Choluteca
FertlizerResearch
Letter to
Greenpeace
SECCION
3
Flasa Agreement
Contact:
SECCION
4
About
Shrimp
Acuicultura
Closed System
FutureOpportunities
SobreChitin
SECCION
5
Exoneración
Seniat
SECCION
6
Todo en PDF:
About
Shrimp
Acuiculture
Choluteca Declaration by Greenpeace
CholutecaDeclaration
Closed System
Contactenos
Deforestación(SP)
Executive Summary
Exoneración(Sp)
FertilizerResearch
FlasaAgreement(SP)
InformaciónEspañol
Seniat(SP)
Shrimp by Greenpeace
SobreChitin(SP)
La Fundación La
Salle
FutureOpportunities
ResumenFertilizante(SP)
Letter to
Greenpeace
|
|
La Deforestación
Desde hace siglos, se viene produciendo en todo el planeta un proceso a
gran escala de retroceso del bosque tropical.
En este proceso, que se conoce como deforestación, participan la tala,
la quema y el deterioro del bosque. La pérdida de la selva tropical va
mucho más allá de la simple destrucción de un paisaje hermoso. Si no se
reduce el ritmo actual de deforestación, los bosques tropicales
desaparecerán por completo de aquí a cien años, lo que tendrá efectos
impredecibles en el clima mundial y provocará la extinción de la mayoría
de las especies de animales y plantas del planeta.
¿Por qué se produce la deforestación?
La deforestación se produce de formas muy variadas. La mayor parte de los
desmontes obedecen a fines de pastoreo de ganado y plantación de cultivos.
Los granjeros sin recursos talan una pequeña parcela (típicamente unos
pocos acres) y queman los troncos derribados, en un proceso denominado
agricultura itinerante de tala y quema. La moderna agricultura intensiva
produce un impacto mucho mayor, porque llega a deforestar varias millas
cuadradas de una sola vez. Con frecuencia, la selva tropical se sustituye
por grandes pastizales dedicados a la cría de ganado vacuno para el
mercado internacional.
La explotación maderera es otra fuente común de deforestación, y consiste
en cortar los árboles para venderlos como madera o pulpa. La tala puede
ser selectiva -si sólo se buscan las especies con valor económico-, o
total, si se cortan todos los árboles. La industria maderera emplea
maquinaria pesada, como bulldozers, apisonadoras o tractores forestales,
para retirar los troncos cortados. Además, construye carreteras, que
producen en la selva los mismos daños que las sierras mecánicas en los
árboles.
Las causas de la deforestación son muy complejas. La economía global,
fuertemente competitiva, saca partido de la necesidad de dinero de los
países tropicales, que atraviesan dificultades económicas. A escala
nacional, los gobiernos venden concesiones de explotación maderera como
vía de obtención de dinero para la financiación de proyectos, para el pago
de la deuda externa, o para desarrollar su industria.
La deforestación causada por los granjeros tiene como objetivo la
plantación de cultivos de subsistencia, y se debe a una necesidad tan
básica como es la de conseguir alimento. La mayoría de los países
tropicales son muy pobres, y la agricultura es la forma de vida de buena
parte de la población. Los agricultores de esos países no cuentan con
dinero para cubrir sus necesidades, y se ven obligados a cultivar la
tierra para alimentarse y comerciar.
Existen otras causas de deforestación, como la construcción de ciudades o
enormes embalses que inundan grandes superficies. Con todo, estos casos
suponen una fracción mínima dentro del cómputo total de la deforestación.
El ritmo de la deforestación
No es fácil determinar a qué velocidad avanza la deforestación. Los
científicos que estudian la deforestación de la selva tropical analizan
imágenes de las zonas desmontadas obtenidas por satélite .
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) calcula que, en la década de los 80, cada año se
destruyeron 53.000 millas cuadradas de bosque tropical (selva y otros). De
ellas, se estima que unas 21.000 millas cuadradas anuales se perdieron
cada año en Sudamérica, la mayoría en la Amazonia.
El ritmo de deforestación varía de una región a otra. Estudios recientes
han demostrado que, en la Amazonia brasileña, la deforestación tuvo un
ritmo anual de unas 6.200 millas cuadradas entre 1978 y 1986, valor que,
sin embargo, se redujo a 4.800 entre 1986 y 1993. Hacia 1988, se había
desmontado el 6% de la Amazonia brasileña (90.000 millas cuadradas). Ahora
bien, por el aislamiento de manchas de bosque y por el aumento de las
zonas de frontera, en total, el 16,5% del bosque (230.000 millas
cuadradas) se había visto afectado por la deforestación.
En comparación, la región del Sudeste asiático (Camboya, Indonesia, Laos,
Malasia, Myanmar, Tailandia y Vietnam), mucho más pequeña, perdió casi
tanto bosque como la Amazonia brasileña entre mediados de los 70 y
mediados de los 80, a un ritmo de 4.800 millas cuadradas anuales, que se
talaron para explotar la riqueza maderera o se transformaron en
explotaciones agrícolas.
La deforestación y el ciclo planetario del carbono
La deforestación aumenta la cantidad de dióxido de carbono (CO2) y de
otros gases de los que existen trazas en la atmósfera. Las plantas y el
sustrato de los bosques tropicales de todo el mundo albergan entre 460 y
575 miles de millones de toneladas métricas de carbono. En cada acre de
bosque tropical hay unas 180 toneladas de carbono. Cuando se tala y se
quema un bosque para establecer en su lugar cultivos y pastizales, el
carbono almacenado en los troncos de los árboles (la madera contiene un
50% de carbono) se combina con el oxígeno y se libera a la atmósfera en
forma de CO2.
La pérdida de masa forestal influye poderosamente en el ciclo global del
carbono. Entre 1850 y 1990, la deforestación mundial supuso la liberación
a la atmósfera de 122.000 millones de toneladas métricas de carbono. El
ritmo actual es de 1.600 millones de toneladas al año. En comparación, la
combustión de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) libera
alrededor de 6.000 millones de toneladas al año. En consecuencia, resulta
evidente que la deforestación contribuye significativamente al aumento del
dióxido de carbono en la atmósfera. La liberación de CO2 a la atmósfera
incrementa, a su vez, el efecto invernadero, y podría estar contribuyendo
al aumento de las temperaturas del planeta.
La deforestación y el ciclo del agua
La deforestación tropical afecta también al clima local de la zona, porque
reduce el enfriamiento que produce la evaporación del agua del suelo y de
las plantas. Si desaparecen los árboles y las plantas, la cubierta húmeda
de la selva tropical disminuye rápidamente. Estudios recientes estiman que
cerca de la mitad de las precipitaciones de la selva tropical se deben a
su cubierta vegetal húmeda. La evaporación de árboles y plantas devuelve
grandes cantidades de agua a la atmósfera local, lo que favorece la
formación de nubes y las precipitaciones. Una menor evaporación significa
que queda más energía solar disponible para calentar la superficie y, en
consecuencia, la masa de aire situada más arriba, todo lo cual se traduce
en un aumento de la temperatura.
Deforestación y biodiversidad
La "biodiversidad" del planeta Tierra son los entre cinco y ochenta
millones de especies de animales y plantas que existen en todo el mundo.
Los bosques tropicales, que sólo cubren el 7% de la superficie emergida de
la Tierra, atesoran sin embargo más de la mitad de estas especies. De las
decenas de millones de especies que suponemos que existen, hasta ahora la
ciencia sólo ha podido clasificar un millón y medio, y son todavía menos
las que se han estudiado en profundidad.
Muchas de las especies animales y vegetales del bosque tropical son
endémicas de áreas muy pequeñas, porque viven en hábitats muy especiales.
Eso las hace especialmente vulnerables a la deforestación. Si se destruye
su hábitat, pueden extinguirse. Cada día desaparecen especies de los
bosques tropicales a medida que los talamos. No conocemos el ritmo real de
extinción, pero los cálculos indican que cada día pueden estar
desapareciendo en todo el mundo hasta 137 especies.
La extinción de especies tiene efectos graves a escala planetaria. Por un
lado, estamos perdiendo especies que podrían enseñarnos a prevenir el
cáncer o a encontrar una cura para el SIDA. Por otro lado, cuando se
pierde un organismo, quizás hay otro organismo que depende de él, y que se
enfrenta también a la extinción.
Después de la deforestación
Cuando se tala un bosque y, después, se piensa en regenerarlo, es muy
importante lo que se haga con él tras la tala. Las diferentes técnicas de
tala y los distintos usos del suelo tienen efectos muy variados en el
sustrato y en los organismos supervivientes que componen el bosque
tropical.
En la selva tropical, la práctica totalidad de los nutrientes vitales se
encuentran en las plantas y en los árboles, y no en el suelo, como ocurre
en los bosques nórdicos o en los de las regiones templadas. Cuando se
talan los árboles y se eliminan las plantas con el fin de labrar la
tierra, los granjeros suelen quemar los troncos de los árboles, con el fin
de liberar los nutrientes necesarios para fertilizar el suelo. Sin
embargo, la lluvia arrastra la mayor parte de estos nutrientes, reduciendo
en gran medida la fertilidad del suelo. En sólo tres años, la tierra se
agota y es incapaz de sostener los cultivos.
Cuando la tierra se agota, los granjeros se mudan, y despejan y plantan
otra zona, dejando atrás el terreno yermo. En el área previamente
cultivada, se permite que se regenere la selva. Ahora bien, igual que los
cultivos crecían despacio por la falta de nutrientes, el bosque se
recuperará también muy lentamente, precisamente por el mismo motivo.
Cuando se abandona la tierra, el bosque puede tardar hasta cincuenta años
en recuperarse.
Las técnicas de agricultura intensiva emplean grandes cantidades de
productos químicos, tales como pesticidas y fertilizantes. Estos productos
matan a muchos de los organismos residentes en la zona, se filtran en el
suelo y son arrastrados a zonas cercanas. En las plantaciones de banana,
los pesticidas se emplean tanto en las plantas como en el suelo, para
combatir a las plagas. Sin embargo, estos pesticidas también eliminan
otros animales, y debilitan la salud del ecosistema. Asimismo, las
plantaciones de banana emplean diques de riego y tuberías subterráneas
para transportar agua, alterando el equilibrio del agua del territorio.
Cuando se abandona una plantación de banana o cualquier otro cultivo
intensivo, el bosque puede necesitar varios siglos para recuperarse.
Un estudio en Indonesia demostró que, aunque en un bosque sólo se taló el
3% de los árboles, la operación de tala dañó el 49% de ellos. Con todo, y
pese a la gravedad de los daños, la selva tropical se recupera
relativamente deprisa si, después de una tala selectiva, se la deja
tranquila, porque quedan aún árboles suficientes para dar sombra y
proteger a los más jóvenes del excesivo sol.
El apeo total es mucho más dañino para la selva tropical. Cuando se
desmonta por completo un terreno con fines comerciales y se eliminan todos
los árboles, sólo queda la tierra desnuda, con una capacidad de
regeneración muy escasa. A diferencia de la agricultura itinerante de los
granjeros que despejan un terreno, aquí no se deja atrás ningún nutriente,
porque se talan y transportan todos los árboles. Un bosque totalmente
desmontado puede tardar mucho tiempo en regenerarse. De hecho, los
científicos no saben cuánto puede tardar en regenerarse un bosque en estas
condiciones.
El futuro
La deforestación de las selvas tropicales es una amenaza para
la vida en el planeta. La deforestación puede tener efectos gravísimos en
el clima mundial y provocar la extinción de miles de especies cada año.
Detener la deforestación de los trópicos se ha convertido en un movimiento
internacional, que busca el modo de parar la pérdida de los bosques.
Puesto que la pérdida de las selvas obedece a un grupo de factores muy
complejo, las soluciones deben ser igualmente complejas. Las soluciones
simples que no tomen en consideración la naturaleza de la economía mundial
y la ecología del bosque tropical están condenadas al fracaso. El futuro
exige soluciones basadas en solventar la crisis económica de los países
dentro de los cuales se encuentran las selvas, y en mejorar las
condiciones de vida de las personas desfavorecidas que, con frecuencia,
son los causantes de la deforestación.
|